miércoles, 3 de septiembre de 2014

La familia amazónica

En una casa amarilla, con la pintura desteñida, a la orilla del río, vena de una selva, se juntan tres paises. 

Es la chozita de madera de don Daniel, que pisa las fronteras invisibles de unas naciones gloriosas por su geografía y sus habitantes; adentro, sus hijas, las tres latinas, son las morenas más bonitas de Leticia. Una es brasileña, otra peruana y la menor nació colombiana. Aquí no hay mercosur, ni tratados amerindios, pero a las trillizas amazónicas no les falta nada y nunca estan en guerra por la tierra que es de todas. Ellas saben, como pocos, que el río llueve igual en todas partes.

sábado, 26 de julio de 2014

La prevenida

Dormía con un ojo abierto como los delfines; porque mujer prevenida vale por dos.

Al final se murió virgen y cansada.

miércoles, 9 de julio de 2014

Amor desde el archipiélago japonés

Había una vez una china japonesa (su mamá era china y su papá japonés) que me dijo que me extrañaba.
Yo le dije que no entendía por qué, si al fin y al cabo los dos vivíamos en la misma casa, del mismo barrio, en un pueblito imaginario del Caribe Colombiano.
Hubo un silencio. Y ella entendió en ese momento lo que yo no podía saber... Que los personajes como yo no somos para toda la vida, porque las buenas historias siempre se terminan; y la terminó. Pensó por última vez en el río Magdalena y en el bendito cólera, y cerró el libro, como si me lo hubiera estrellado en las narices en el parque de los evangelios.
Ya más tranquila, luego de haber acabado con esta casi leyenda de la literatura, que por su puesto no leyó en español sino en mandarín, la guardó con cariño en la misma repisa donde dejaba amores leídos, y con sus ojos chinos se fue de jeta entre un thriller de Stephen King.

jueves, 26 de junio de 2014

Simbiosis

Aprendió a desprenderse. Aunque perdió su sustento biológico en la cadena alimenticia y a pesar de su naturaleza, siempre dependiente de la piel de otros, pudo entender que las garrapatas en el pasto también pueden ser felices.

martes, 24 de junio de 2014

Los tiempos de la intolerancia

Paloma y rata se enamoraron un día.

Sin saber que eran parientes lejanos, emparentados por la sangre de carroña, emprendieron todos los días encuentros a escondidas, a las doce de la noche, en la Plaza de Bolívar.

Una pareja muy bogotana y de época, cultivando el amor en las calles más podridas del centro, unas veces volando y otras veces corriendo; pero la una escondiéndose las plumas y la otra enroscándose la cola; ambas esperando a que el mundo cambiara para que no fuera pecado visitar la catedral primada y recibir la bendición del cura...

Pero no fue posible. El párroco, avisado por un paseador de llamas bolivianas, se puso al tanto de la unión desproporcionada y empezó una campaña de fumigación que mató si no a ambos, al menos a uno, porque nunca sobre la carrera séptima se volvió a ver una pareja tan engorrosa.

"Y que Dios nos perdone si es que permitimos en el mundo una aberración como la de las ratas aladas". Cerró el reverendo, más godo que la primera hegemonía de Colombia.

sábado, 21 de junio de 2014

El librero

Siempre voy a tener más libros que vida para leerlos...
La queja constante y la frustrante vida de un librero en una librería.

viernes, 13 de junio de 2014